El consumo final efectivo, en el ámbito de la economía, se refiere al gasto realizado por los hogares, las administraciones públicas y las organizaciones sin fines de lucro, en bienes y servicios destinados a satisfacer de manera directa sus necesidades y deseos.
Este tipo de consumo excluye aquellos bienes y servicios utilizados para la producción de otros bienes y servicios, ya que se consideran componentes del consumo intermedio. El consumo final efectivo es importante para medir el nivel de bienestar de la población y para analizar el comportamiento económico de los agentes.
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